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¿La cercanía emocional te amenaza? La Empatía puede ser una buena respuesta.

De acuerdo con la Dra. Brené Brown (2014), la función primaria y más importante de la empatía es la de “construir conexiones entre las personas y comunicar de manera no verbal el profundo mensaje de: no estás solo”.

Cuando una persona comparte algo que le resulta difícil o doloroso, la contraparte podría vivenciar esta revelación como amenazante, en particular cuando sus aprendizajes previos generen programaciones oparamnemias(De La Torre, J. y Kleinberg E. 2018, págs. 46 - 51) que interpreten este tipo de vivencias como un peligro. Ante la percepción de peligro, se activa la reacción de huir/pelear o, en otras palabras, lasActitudes Primarias de Supervivencia(De La Torre, J. y Kleinberg E. 2018, págs. 79 - 100) que le indican dos posibles cursos de acción a la persona: huir de la amenaza o destruir a la amenaza.


La huida en este caso probablemente implicará algún mecanismo cognitivo y/o motor que le ayude al oyente a “desconectarse” física y/o emocionalmente de la persona o de la situación en general, aplicando algún mecanismo cognitivo de evitación como “pensar en otra cosa” o literalmente inventando un pretexto para zafarse de la interacción tal como “acabo de recordar que dejé el pollo en el horno”.


En el caso de la “destrucción”, el segundo curso de acción indicado por las Actitudes Primarias de Supervivencia ante la amenaza de la comunicación profunda o sensible, ésta conminará al aludido a lidiar con la amenaza a través de su eliminación, por lo que probablemente recurra a algún mecanismo que “ataque” a la persona que comparte sus sentimientos o vivencias, ya sea a través de la agresión pasiva, utilizando minimizaciones (“¿en serio eso te tiene tan triste?), sarcasmo (“todo es siempre taaan difícil para ti”), juicios (“No tienes derecho alguno a estar enojado con ella por eso”) y hasta la franca agresión verbal (“Me harta que seas una persona tan débil”).


El concepto de empatía se refiere a una gran variedad de experiencias cognitivas y emocionales que justamente nos permiten evitar responder a través de la huida o la destrucción (fight/flight) ante la compartimentación de sentimientos o experiencias emocionales profundas de otra persona, ya que aprendiendo y ejercitando la empatía, logramos que nuestras paramnemias interpreten dicha experiencia como una vivencia no amenazante, por lo contrario, pueden interpretarla como una experiencia muy valiosa y placentera.


La Universidad de Berkeley, en su página de internet de salud (2020) menciona que la empatía puede comprenderse como dos fenómenos distintos que incluso podrían ser considerados como dos empatías diferentes: La empatía afectiva, que se refiere a la capacidad de entonarse con las emociones de los demás, refiriéndose a las sensaciones y sentimientos que percibimos en nosotros mismos como respuesta a las experiencias de los demás; y la empatía cognitiva, que se refiere a nuestra habilidad para identificar y comprender la vida desde la perspectiva de alguien más.



En el mejor de los casos, si podemos armonizar nuestros sentimientos con los de la otra persona y hacer un esfuerzo por mirar a través del lente de su propia perspectiva, en otras palabras, ser empáticos con ellos, lograremos no solo generar una sensación de bienestar inmediata y de profunda intimidad en la otra persona, sino que además estaremos sembrando una incipiente semilla para un sinnúmero de efectos que en ese momento no podremos predecir, pero que irán guiados por la confianza en el otro y en el sí mismo, para seguir explorando nuestras mentes con menos miedo.